De los bajos de una casa a más de cincuenta años en las mesas de la región.
La historia de Tanico es la de una familia que empezó haciendo sus propias pruebas y no paró.
En 1968, José Egío Marín, agricultor con espíritu inquieto, empezó a experimentar con la fritura de patatas en los bajos de su propia vivienda en Orihuela.
No había un plan de negocio ni una estrategia de expansión: había un producto que salía bien y ganas de ver hasta dónde podía llegar.
Lo que empezó siendo una operación pequeña y familiar fue creciendo poco a poco.
En los años 80 se incorporaron los primeros snacks a la gama. En los 90, con la segunda generación ya dentro del negocio, la empresa se trasladó a nuevas instalaciones y amplió la producción con frutos secos y rosquillas.
A día de hoy, Tanico la dirigen dos hermanos. Han ampliado las instalaciones, la maquinaria y el catálogo, pero no ha cambiado la forma de hacer las cosas: sin conservantes, sin colorantes, con los mismos ingredientes de siempre y con el mismo trato directo al cliente que nos identifica desde el inicio.
Nos centramos en Murcia y Alicante pero estamos abiertos a trabajar con distribuidores o mayoristas de provincias cercanas. Si te encuentras en Almería, Albacete o Valencia y te interesa cómo trabajamos, contáctanos.
Más de medio siglo, paso a paso.
Cómo trabajamos
Ingredientes reales
Patata, aceite y sal. Eso es lo que llevan nuestras patatas. Sin conservantes, sin colorantes, sin potenciadores de sabor.
El cliente nos conoce, y nosotros a él.
Trabajamos con más de 2.000 establecimientos en Murcia y Alicante. Relaciones consolidadas durante años. Conocemos las necesidades de cada negocio.
Riqueza para la región.
Todo lo que fabricamos se produce aquí, muy comprometidos con el apoyo al comercio local.